Calpancalá!

Abalorios de barro y espartoCALPANCALÁ

¡Cal p’ancalaaaaaa…! Era lo que gritaba el hombre de la cal, recorriendo  los pueblos blancos, ofreciendo su trabajo para remozar las fachadas de las casas. Un trabajo y un oficio que contribuían, junto con muchos otros  ya perdidos, a la sostenibilidad ecológica y económica de nuestros pueblos: soluciones naturales, donde el reciclaje y la recuperación de todo recurso era consustancial a la existencia.

Calpancalá es la exposición de una artesanía hermosa y paciente que resitúa el valor de los objetos y abalorios:   en una época en la que se ha permitido trastear con la riqueza a una caterva de financieros codiciosos e imbéciles, el trabajo de Teresa vuelve a señalar lo correcto. Mientras las mentes primitivas y groseras depositan  la riqueza en la acumulación de metales y piedras “preciosos” (a veces con resonancias “mágicas”) o anotaciones dinerarias, las culturas evolucionadas incorporan la sabiduría, la concentración y el respeto como valores  fundamentales de trabajos y utensilios. Si cabe algún progreso, consiste precisamente en la superación de esta dicotomía.

Y Teresa lo consigue, con paciencia y minuciosidad, recuperando oficios antiguos como lañadores y esparteros, rediseñando nuevos usos de los materiales. Ahí está la magia: la mano amorosa, que modela y  teje, que recupera sustancias y texturas de otros objetos ya vividos. Añadiendo nuevas capas de maestría. Abalorios delicados y sensibles, cuya nobleza no está al alcance de las princesas.

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Taburete Palafox

Taburete madera maciza

Taburete madera maciza Palafox

Normalmente, un objeto artesano, hecho con cariño, conocimiento y concentración, dignifica el lugar y la función a que se destina. Pero también hay objetos que dignifican al artesano, cuando  son recibidos por persona de gran valía.

Este es el caso del Taburete Palafox, albergado en una bonita casa del pueblo de Cifuentes, en La Alcarria, propiedad de la familia Palafox Molero.

Un objeto que fue elaborado para la recuperación de un trozo de viga laminada de abeto, sobrante de la instalación de un porche, adquirió dignidad al ser depositado en tan amable hogar y contagiarse de la distinción y alegría de sus moradores.

En el impulso estético inicial estaba la proyección al plano tridimensional de las geometrías planas de Mondrian. El taco de pino blanco formado por 4 trozos de viga de abeto prensados y encolados es el lienzo para la proyección geométrica.

Después de ser vaciado parcialmente en un extremo para formar las patas, se insertaron unos listoncillos de madera de ipé, sobrantes de piezas de tarima exterior.

Después se aplicó 3 colores al aceite: rojo, negro y blanco, que tintaron la fibra, con desigual opacidad,  y permitiendo traslucir la textura de la pieza.

Sus dimensiones permiten servir de apoyo para atarse los cordones de los zapatos, mientras se repasan los detalles de un trámite legal, o encaramarse para cantar una canción infantil en el jardín. También puede soportar un refresco que se bebe de forma distraída, mientras se lee repantigado a la sombra del castaño delicioso.

En todos los casos, el artesano concurrirá sin asistir, con humilde satisfacción, a estos momentos gratos. No puede haber mejor misión para un objeto.

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Muebles rebozados

Barril pintado con Chalk Paint rosa

Barril pintado con Chalk Paint rosa

Un barril es un mueble. En este caso es un mueble, además de refrito, rebozado.

Es curiosa la etimología del mueble: en latín está claro – viene de “mobile” – y sugiere que el barril fue la solución móvil para el transporte de vinos, dada la fragilidad de las vasijas y tinajas de barro en que se conservaban y envejecían inicialmente.

La etimología curiosa viene del inglés ‘furniture’ (refried furniture?); una consulta al diccionario indica que deriva del francés (furnish), que a su vez deriva de una construcción proto-germánica que significa por una parte proveer y por otra avanzar, progresar.

Y esto es precisamente lo que hace Araceli Mazarredo con sus barriles rebozados (la denominación es mía): Contribuir al progreso sostenible, al proveernos de muebles bonitos para jardines, cuando los barriles que utiliza para añejar su vino ya han cumplido su función. Los trata con una pintura especial, en una carta de colores muy extensa, que cubre prácticamente toda la gama del arco iris, y trabaja con el pulido y acabado para dejar mayor o menor textura y transparencia, además de resistencia a la intemperie.

Aquí vemos un encargo para un jardín coqueto, con distintos grados de acabado.

Podéis encargarlos directamente a su teléfono +34 962 222 235, o dejar un recado en el blog para que contacte con vosotros.

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No me resisto a dar un apunte a los enólogos:

Siempre me ha parecido curiosa la costumbre de envejecer el vino en barricas de roble “porque el roble aporta taninos al vino” (además de los que ya tiene y aporta la planta); quizás se haya transformado la necesidad en virtud y lo que comenzó siendo un sistema de transporte más seguro, se ha convertido en una sofisticación del paladar.

Si este es el caso, una sugerencia para vinos de “gran personalidad” (sic): se puede utilizar barriles hechos en madera de Merbau (Intsia, spp), que procede del sudeste asiático, como la Teka; es una madera muy hermosa, extremadamente estable y con gran cantidad de taninos, que probablemente pudiera transformar un vino blanco en rosado al cabo de pocas semanas.  Además, sus tradicionales depósitos minerales, convenientemente trasladados al bouquet del vino,  constituirían sin duda un filón extraordinario al que acudir en estas alambicadas y exquisitamente poéticas descripciones de las notas de cata con que nos deleitan los entendidos.

Mandarinas al cuadrado

Mandarinas al cuadradoUna composición de mandarinas deliciosas. Una breve digresión matemática, antes de empezar a comérnoslas:

La evidencia visual directa nos permite calcular fácilmente que tenemos 64: es “el cuadrado de 8”.

También fácilmente podemos deducir que ¨la raíz de 64″ (el origen del cuadrado) es 8 mandarinas por lado.

Si me hubieran enseñado las matemáticas de esta forma tan intuitiva y deliciosa habría captado bastante mejor los conceptos y habría comido más mandarinas en el colegio. Y con todos los de mi clase habríamos pasado rápidamente al cuadrado de 7, luego al de 6, 5, 4,3, 2 y 1.

En este juego, incluso le habríamos cedido al profesor el privilegio de multiplicar por cero el cuadrado de 1.

Pero este cuadrado tiene 2 raíces más:

Está la raíz del mandarino (Citrus reticulata), que es un árbol muy bello, de copa  suavemente redondeada.

La última raíz, la que permite finalmente  disfrutar de esta fruta sabrosa – valga la redundancia -, es el trabajo amoroso y delicado del horticultor en todas las fases del crecimiento del fruto, protegiendo al árbol de las heladas, de los agentes bióticos y configurando cada ejemplar de forma que todas las ramas puedan recibir la luz del sol y mantener un crecimiento equilibrado y productivo. Convirtiendo cada árbol en un ejemplar muy bonito, digno de estar en el centro del jardín más exquisito. Sabiduría.

Mandarino en jardín

Mandarino en jardín

Diseño en madera?

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Flor de pétalos de madera sobre losetas de tapiz de ébano

Flor de pétalos de madera sobre losetas de tapiz de ébano

Diseñar en madera es sencillo, pero no fácil: el trabajo principal ya está hecho. Uno sólo tiene que escoger una pieza cualquiera, tronzar y escuadrar a la medida buscada, trabajar un poco la superficie para resaltar su textura, y rematar con un material adecuado.  Esta composición cursi nos lo muestra con claridad: lo fácil es pasarse cuando el trabajo estaba dado. “Menos es más” decía Van der Rohe, y la madera no necesita artificios para mostrar su belleza.

Pero quiero atraer vuestra atención sobre el damero de madera: se trata de un prototipo para un pavimento o revestimiento. Está realizado en ébano de Ceilán, con unas pequeñas piezas rescatadas de un sobrante de algún trabajo en un almacén de madera. Las piezas – que tienen albura y duramen – fueron aserradas, regruesadas, canteadas y ensambladas a tope, formando losetas cuadradas, sin eliminar la albura, para dar  contraste y ritmo a la composición.

detalle tapiz de ébano

Detalle de canto y sistema ensamblaje tapiz de ébano

Cada loseta está rebajada en los cuatro cantos y se han practicado 2 taladros de canto a canto. Esto permite la unión de las losetas mediante un cable de acero. Para mantener la distancia entre las losetas aquí se ha utilizado tubo cilíndrico de acero inoxidable que da una consistencia bastante rígida, pero se puede utilizar otros materiales como muelle de acero o láminas de neopreno del mismo grosor de la madera.

Una foto de detalle muestra el trabajo de perfilado y el sistema de ensamblaje en los cantos.

Mediante este sistema se puede instalar pavimentos de madera, modificando el formato tradicional de piezas alistonadas, incluso trabajando cada composición con maderas de distintos colores y texturas, personalizando cada instalación.

Tapiz de losetas de ébano ensambladas. Detalle

Tapiz de losetas de ébano ensambladas.Detalle

Un apunte sobre el Ébano:

El ébano es una madera divina. Bajo este nombre se agrupa una serie de distintas maderas del género Dyospyros, que proviene etimológicamente del griego como “fruto de Dios” o “fruto de Zeus”, y su nombre fue dado por los griegos al árbol del caqui, que pertenece al mismo género.

Algunas especies tropicales, con frutos también comestibles, proporcionan una madera de dureza y densidad elevadísimas, y muy apreciadas en la ebanistería, aunque difíciles de trabajar. El ébano negro está muy amenazado y puede ser sustituido por otras maderas muy oscuras y de grandes propiedades como la Palma negra y el Katalox.

Un apunte sobre la flor: está elaborada artesanalmente, con pétalos de chapa de madera aromatizados. Artesanía local.

La geometría está dentro de las cosas

mesa industrial grande

Mesa Industrial grande

La geometría está dentro de las cosas;

Dentro no significa en el interior, sino en ellas. Es parte de su sabiduría, de su espíritu. Toda mirada comprende intuitivamente este aserto, aunque nos viene bien una evidencia.

La Mesa Industrial que presentamos es la metáfora de una curiosa teoría cinética industrial, donde un proceso productivo define saberes y geografías descubiertos más allá de la geometría.

Son composiciones desarrolladas por civilizaciones ignotas, que resuelven procesos y contenidos desconocidos, y están tapadas por un velo de ignorancia. Como si la cultura presente hubiera nublado la sabiduría y el lenguaje en que se basan.

La certeza de que todo objeto es una máquina que puede sumar o restar bienestar al universo, convierte el reciclaje en acto de perfeccionamiento necesario: sólo podemos destilar el espíritu de los objetos a través de sus reutilizaciones sucesivas.

El tránsito de la venta de esta Mesa Industrial – sabia máquina ignota –, desde el taller de diseño y producción, hasta su ubicación junto a ti (siempre provisional, en espera de la penúltima reutilización) es su transformación más pequeña: el dinero sólo puedes cambiarlo por algo mejor.

Y Puedes hacerlo ahora. 

Madera y arquitectura

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Composición Arquitectura y Madera

La madera es el primer material arquitectónico utilizado por el ser humano, por sus grandes propiedades como elemento constructivo: es ligera, pero tenaz y resistente. Es variada y decorativa; de diseño cada vez nuevo. Es abundante y fácilmente trabajable.

Aún mas, la solución natural a restricciones físicas y mecánicas desarrollada por algunos vegetales en su configuración arbórea, es imitada por arquitectos de prestigio, buscando la versatilidad y ligereza de estas estructuras,  donde la  organización fractal y la disposición reticular permiten una gran adaptabilidad de soluciones, con economía y eficiencia.

Pero la madera tiene una característica especialmente atractiva: es un material esencialmente agradable al contacto con el ser humano. Amistoso, incluso amoroso y suave. Cuando la ciencia ha demostrado que la simple presencia de los objetos afecta a nuestra existencia (Paradoja de Schrodinger), el rodearse de objetos provistos de una “memoria natural” como la madera es más que un simple acto decorativo: es un acto de salud y vigor. Crear un entorno confortable, rodeándose de objetos gratos es un punto de apoyo importante para combatir la incertidumbre del mundo y de la existencia, y para constituir un refugio donde aislarse de esta incertidumbre en los momentos de descanso y solaz.

La arquitectura es una ciencia artística: ha evolucionado de la simple yuxtaposición de elementos a una visión holística de la edificación, a la que dota de una esencia cercana al ser humano. Y la esencia de toda obra arquitectónica es el tiempo. El tiempo es la dimensión en que se mide la mutación en las cosas. Y toda obra arquitectónica nace con vocación de cambio, como la música. A diferencia de la pintura y escultura, que pretenden la permanencia inmutable de la visión creativa del autor, la arquitectura cobra sentido  en la transformación: el acondicionamiento del espacio y la luz, y su influencia sobre el usuario constituyen su objeto artístico. La creación artística del edificio empieza cuando se ha finalizado la obra: aquí empieza a demostrar su pertinencia y trascendencia. Pero la influencia es mutua, y el tránsito y los usos cambiantes del edificio aplicados por los usuarios – su propia forma de vivirlos – también modifican y hacen evolucionar la obra arquitectónica.

Es esta característica la que dota de propiedad al corpus teórico-práctico de la construcción, transformándolo en arquitectura: se otorga a la edificación un alma filosófica y un canon (el άρχέ griego), limitando lo ilimitado y capturando la esencia del locus. Sabemos que el vacío es la eternidad, pero nuestro tránsito vital debe consistir en una vibración armónica del espacio y el tiempo. Para la construcción de la armonía, la elección de los materiales es crítica y la simplicidad argumental es preferible, como propone el silogismo de Occam.

La gran pregunta del arquitecto – “¿Qué, en lugar del vacío?” -encuentra una respuesta adecuada en la madera: la madera siempre es una elección correcta.