Calpancalá!

Abalorios de barro y espartoCALPANCALÁ

¡Cal p’ancalaaaaaa…! Era lo que gritaba el hombre de la cal, recorriendo  los pueblos blancos, ofreciendo su trabajo para remozar las fachadas de las casas. Un trabajo y un oficio que contribuían, junto con muchos otros  ya perdidos, a la sostenibilidad ecológica y económica de nuestros pueblos: soluciones naturales, donde el reciclaje y la recuperación de todo recurso era consustancial a la existencia.

Calpancalá es la exposición de una artesanía hermosa y paciente que resitúa el valor de los objetos y abalorios:   en una época en la que se ha permitido trastear con la riqueza a una caterva de financieros codiciosos e imbéciles, el trabajo de Teresa vuelve a señalar lo correcto. Mientras las mentes primitivas y groseras depositan  la riqueza en la acumulación de metales y piedras “preciosos” (a veces con resonancias “mágicas”) o anotaciones dinerarias, las culturas evolucionadas incorporan la sabiduría, la concentración y el respeto como valores  fundamentales de trabajos y utensilios. Si cabe algún progreso, consiste precisamente en la superación de esta dicotomía.

Y Teresa lo consigue, con paciencia y minuciosidad, recuperando oficios antiguos como lañadores y esparteros, rediseñando nuevos usos de los materiales. Ahí está la magia: la mano amorosa, que modela y  teje, que recupera sustancias y texturas de otros objetos ya vividos. Añadiendo nuevas capas de maestría. Abalorios delicados y sensibles, cuya nobleza no está al alcance de las princesas.